Bernd y Hilla Becher conforman la pareja que se dedicó a explorar y retratar edificios industriales, y que luego tuvo una gran influencia en las generaciones que les siguieron.
Bernd Becher, nacido en Siegen, una región del oeste de Alemania, pasó allí la mayor parte de su juventud e infancia. Rodeado de un entorno de fábricas, altos hornos, molinos de piedra y gasómetros, todo un paisaje industrial. Su padre trabajaba en la minería, por lo que la industria no era algo ajeno a él, sino una parte importante de su vida.
Cuando Alemania ingresó a la Comunidad Económica Europea, la industria siderúrgica y minera entró en crisis, lo que llevó al derribo de todas las instalaciones relacionadas con dicha industria, esto motivó a Bernd Becher a documentar en imágenes aquellos elementos que no se pudieron conservar. Estudió pintura y litografía en la Academia Estatal de Bellas Artes de Stuttgart, sus temas recurrentes fueron las construcciones industriales. Empezó a hacer fotografías para tener modelos para sus cuadros, pero luego la fotografía cobró mayor importancia como documento y poco a poco dejó la pintura y se quedó con la fotografía.
Bernd conoció a una joven igual de enamorada de las estructuras industriales, Hilla Wobeser, que sería su compañera durante 50 años. Hilla nació en Post-Dam en 1934, de niña su madre le regaló una cámara, y de joven decidió dedicarse a la fotografía. Estudió fotografía con el fotógrafo Walter Eichgrün, cuya especialidad era la fotografía de objetos, con un gran manejo de la luz, la composición y las perspectivas en elementos arquitectónicos.
Benrd y Hilla estaban interesados en las instalaciones industriales amenazadas de demolición, convirtiéndose en "arqueólogos industriales". Tenían especial interés en la estética de aquellas estructuras, edificios en los que se había puesto mucho cuidado en su diseño. Las llamaron “esculturas sin autor”. La pareja comenzó a documentar esas estructuras en peligro de extinción. Cubren la región de Siegener Land, pasando por la cuenca del Ruhr, y con los años cruzaron fronteras con España, Francia, Inglaterra o los Países Bajos y llegaron a Estados Unidos y, en la década de 1990, a regiones de Europa del Este.
La pareja de fotógrafos disponía de un sistema específico para fotografiar aquellas construcciones, ángulos y encuadres frontales, evitando visiones “interesantes”, encuadres cerrados para descontextualizar los elementos del entorno, fotografiando sólo en días nublados y por la mañana para obtener luz difusa sin dirección. inteligibles, imágenes sin sombras, evitando toda subjetividad. Profundidad de campo extrema, sin desenfoques, donde todo es absolutamente nítido en la imagen.
Esta objetividad fue una respuesta a la fotografía subjetiva del fotógrafo Otto Steinert, quien era un contemporáneo. Sin embargo, resulta paradójico cómo toda esa objetividad y unidad aplicada por la pareja se desdibuja en cada mirada y en cada reconstrucción del espectador, impregnando las fotografías de su propia subjetividad. Además de la existencia de una subjetividad primaria proporcionada por la pasión y la decisión de fotografiar esos elementos en primer lugar.
Los Becher siempre presentaron sus fotografías por grupos, tipologías y familias. Eran categorías de estructuras que se presentaban de forma reticular.
Los Becher dejaron un legado de enseñanzas, la importancia de tener un proyecto claro y reflexiones sobre la imagen y sus capas de información. Bern murió el 22 de junio de 2007 y Hilla el 10 de octubre de 2015, cerrando todo un capítulo en la historia de la fotografía.
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Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-...
Artista: http://incompetech.com/
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