Francine Smith es perseguida por el club de las mariquitas, mujeres que se dedican a engañar a sus maridos. Quieren acabar con ella para que no cuente sus secretos. Al final, Linda besa a Francine como despedida y con eso consigue salvarla ya que las mariquitas piensan que son lesbianas y que ése es un secreto superior. Así que se van tranquilas pensando que no las va a delatar porque ellas saben algo "peor".
Francine agradece a su amiga Linda que la haya salvado, diciendo que su vida rutinaria fue su salvación al final y que ese beso de mentira funcionó... cuando en realidad el beso no era falso.