La Malladeta, a las afueras de La Vila Joiosa, es un pequeño cerro con fantásticas vistas al mar. Hace 2400 años, este estratégico lugar fue escogido por los íberos para levantar aquí un templo en honor a su Diosa Madre. El emplazamiento no fue elegido al azar, sino que responde a unas poderosas razones.