Desde pequeña “aguachaba” perritos que se transformaban en parte de su familia. Ahora sólo vive con pastores alemanes, a los que admira por su buen carácter, obediencia y cariño. Le han traído mucha felicidad, pero también tristeza al verlos partir, como Laika, que murió a consecuencia de una negligencia médica el 2016.