Fue un año de las grandes reflexiones en las distintas sociedades del mundo cuando la posmodernidad no implicaba necesariamente justicia y democracia.
1968 Fue un año de subversión y esperanzas que aún persiste como el intento de restituir condiciones de felicidad para los pueblos ante la ya inminente destrucción de los contratos social, laboral, y proyectos nacionales.