Primer vuelo del Albatros a Malvinas. Grabación original. Febrero 1971

Опубликовано: 16 Июль 2026
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El 15 de febrero de 1971, se realizó el el rescate de un guardafaros gravemente enfermo por parte de un avión Albatros de la Fuerza Aérea Argentina (en una misión tanto diplomática como humanitaria)
Los habitantes de las islas pidieron ayuda médica para un guardafaros, apellidado Mc Connan, que padecía una cirrosis terminal.
Respecto de esta misión, especialmente valiosos son los detallados recuerdos del mayor (R) Carlos Alberto Quaglini, quien comandó el vuelo de rescate realizado por el avión HU 16B matrícula BS-03, un hidroavión Albatros.
En relación a este viaje, Quaglini rememora: "A principios de febrero de 1971, a los malvinenses se les presentó el problema de que tenían un enfermo sumamente grave. No lo podían atender en el hospital de las islas donde tenían sólo dos médicos.
El guardafaros Mc Connan, señala Quaglini, estaba muy delicado, y los isleños no sabían cómo sacarlo del lugar, donde moriría irremediablemente.
Los ingleses habían pedido ayuda a Cancillería, y ésta habló con la Fuerza Aérea y la Armada para ver cómo se podía traerlo.
Los malvinenses, según recuerda el piloto, tenían dos aviones Otter con flotadores, que despegaban desde el agua y hacían vuelos entre los distintos puntos de las islas, pero con ellos no podían trasladar a un enfermo en grave estado, y menos aún, dirigirse al continente.
Finalmente, tras nerviosos preparativos, el 15 de febrero de 1971, el avión HU 16B matrícula BS-03, comandado por el mayor Quaglini partió rumbo a Puerto Stanley para buscar al guardafaros en apuro.
La tripulación se componía del mayor Carlos A. Quaglini, el capitán Alfredo Cano, el teniente Raúl Tamagnone y cuatro suboficiales de la Fuerza, a los que se les sumaban el doctor César de la Vega y el capitán doctor Eduardo Escribano para atender durante el traslado al enfermo.
"El problema de aquel primer vuelo señala Quaglini era que contábamos con cartas muy antiguas para llegar a las islas. No teníamos idea adónde teníamos que acuatizar, sólo nos habían dado los valores del radiofaro y nada más. No sabíamos si el lugar era en zona de mar abierto y oleaje (con olas de hasta 1,50 metro de alto) o en una más protegida. A las 10 en punto de la mañana teníamos que estar arriba de Puerto Stanley.
El avión de Quaglini, el Albatros, era una nave de origen norteamericano traída en 1961 a la Argentina, equipada especialmente para búsqueda y salvamento, con 2 motores de 1425 caballos, con hélice tripala. Su radioperador estaba equipado con un instrumental de radiocomunicaciones a larga distancia.
Volando ya sobre las Malvinas, el Albatros de Quaglini recibió la indicación (por parte de los isleños) de seguir a uno de los aviones Otter locales que le indicaría dónde acuatizar, un procedimiento nada sencillo. "Estábamos a 100 metros de la costa -dice Quaglini-, tras un vuelo que había durado 3 horas, 31 minutos. El mecánico de la nave tuvo que pasar por debajo del tablero del copiloto, ubicado a la derecha, abrir una puerta, y desde allí operar con un cable de acero que estaba colocado alrededor del radar y que se sacaba con una mariposa. Luego se enganchaba el bichero, y con éste había que acertar en la argolla de la boya del lugar del acuatizaje. El problema era que esta argolla (el cáncamo) resultaba muy gruesa y no entraba el bichero, así que estuvimos casi 15 minutos ocupados en la operación de enganche. En todo ese tiempo, el piloto tenía que estar poniendo y sacando reversible de los motores, para permanecer quieto en el mismo lugar".
Ya en tierra, esperaba a los argentinos un buen número de personas que los recibieron cordialmente. Mientras se buscaba al enfermo, los pilotos apenas tuvieron tiempos de ir al puerto, donde querían saludar a Miriam Booth, la operadora de la torre de control que estuvo en contacto todo el tiempo con ellos, pasándoles información en correcto castellano.
También estaba allí su padre, que había volado en el Otter que guió al Albatros para acuatizar. La estada en Malvinas fue breve, el acuatizaje había sido a las 9.31 y el despegue se llevó a cabo a las 12.30.
El enfermo, que estaba gravísimo, era Mathew Mac Connan, nacido en Malvinas en 1914, hijo de un argentino del mismo nombre nacido en San Julián y de una madre inglesa. Para atenderlo, habían viajado en la nave el doctor César de la Vega y el capitán médico Eduardo Escribano.
"El enfermo tenía hemorragias internas -señala Quaglini-, padecía de cirrosis hepática muy avanzada. .
En el viaje de vuelta, la nave debió enfrentar fuertes ráfagas de viento cruzado antes de enfilar hacia Comodoro Rivadavia. Por sugerencia de los médicos, Quaglini se comunicó con el comando de la Fuerza para conseguir un avión más rápido para terminar el traslado del enfermo, que presentaba un cuadro delicadísimo. Así ocurrió, y el cambio de avión tuvo lugar en Comodoro Rivadavia. Algo después de las 9 de la noche, finalmente, Mc Connan ya estaba en Buenos Aires.
Fue operado y falleció poco después. Fue enterrado en Argentina .