Muchas escuelas quedaron dañadas tras los terremotos de 2017. UNICEF y sus aliados han brindado acceso a agua potable a más de 100 escuelas en México.
Esto ha ayudado a prevenir enfermedades infecciosas y ha contribuido a reducir el consumo de aguas azucaradas.
¡Lo mejor es que son los niños y niñas quienes operan el sistema de purificación de agua!