Cuando pienso en la primera vez que me encontré con la serie fotográfica Immigration del fotoperiodista español Samuel Aranda, recuerdo la impresión y dolor que me causaron cada una de las imágenes en blanco y negro que la conforman, ellas tenían un colorido a escala de grises similar al sufrimiento de los inmigrantes ilegales.
El impacto me puso a pensar en la indiferencia de muchas personas frente al difícil camino de un inmigrante para alcanzar el sueño de una vida mejor.
En las imágenes vi enmarcada la esperanza de miles de inmigrantes que reclaman una vida digna en este mundo. También ahí estaban los hijos marginados del continente africano buscando un lugar en otra parte lejos de esa África que históricamente ha sido repartida, despojada, robada y desnudada por los países que extraen de ella recursos naturales para la producción industrial. Historia que ha dejado a cientos de miles de africanos en la marginación, la hambruna, la miseria y la desolación.
Estas imágenes también me permitieron ver a los inmigrantes ilegales como las víctimas y parias de una globalización económica sustentada en el desequilibrio y la desposesión. Donde a causa de su riqueza, paradójicamente, África sigue siendo saqueada, violentada, racionada y desmembrada.
La premisa del presente video es argumentar que las fotografías de Immigration son una evidencia y un testimonio de aquellos inmigrantes ilegales pobres que migran para encontrar un trabajo y mejorar así su calidad de vida económica. Los cuales en su mayoría por su bajo capital humano hoy viven bajo una nueva esclavitud llamada subempleo e informalidad dentro de los mercados de trabajo de los países de arribo.