Álvaro de la Vega. El árbol de la buena vida

Опубликовано: 17 Сентябрь 2026
на канале: Rinoceronte Films
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Vídeo sobre la pieza "El árbol de la buena vida" del escultor Álvaro de la Vega (alvarodelavega.es).
Vídeo dirigido por Nayra Sanz Fuentes

Texto "El Árbol de la Buena Vida", escrito por Víctor Moreno

A juicio de Freud en su obra "El malestar en la cultura", tres eran las fuentes que producían en el humano sufrimiento, a saber, la supremacía de la naturaleza, la caducidad de su propio cuerpo y su incapacidad para regular las relaciones humanas. El microcosmos que nos presenta la obra de Álvaro de La Vega, "El árbol de la buena vida", nos invita a descubrir ciertas resonancias freudianas. A partir de un material heredado (árbol, batea…), cuya memoria se desliza en los colores inherentes a él, el escultor va componiendo una sinfonía de gestos que acercan a los hombres y las mujeres representados a su forma más primitiva. Como un vals silencioso o una coreografía del caos, estas figuras independientes en extraña conjunción, podrían ser cualquiera de nosotros en rebelión frente a esos condicionantes culturales que nos reprimen y, a su vez, nos permiten nuestra vida en común. Y es que a pesar de mostrarnos una gran variedad de figuras, la obra de Álvaro de la Vega nos presenta la dificultad de interrelación de los personajes representados, como si cada una de esas figuras estuvieran centradas exclusivamente en el hedonista sentido de la “buena vida" previo a cualquier acto de violencia o barbarie. Quizás no es difícil entender en estas figuras la alegoría (y agonía) de nuestra civilización occidental, enfrascada en generar bienestar en perjuicio de perder la vida en común. Así, las figuras de "El árbol de la buena Vida" no nos hablan de un tiempo anterior al nuestro, por mucho que los rostros se nos muestren con formas prehistóricas o que el material utilizado sea tan antiguo como el mundo; estas figuras apelan a nuestro tiempo presente como nos señalan las nada aleatorias prendas íntimas que llevan las figuras representadas. Tal vez aludan al final de un malestar en la cultura que aún no hemos sido capaces de mirar de frente, con el consecuente riesgo de potenciar nuestros instintos más primitivos bajo la apariencia de civilización.