Rolls-Royce se negó a venderle un coche a Justin Bieber, así que se hizo uno mejor.
En 2016 Rolls-Royce presentó un coche que parecía una nave espacial.
A Justin Bieber le encantó el coche y llamó a la marca para comprarlo.
Le dijeron: No está en venta.
Porque el coche era solo un concepto.
Entonces Justin compró otro Rolls-Royce de 330.000 dólares y lo llevó a West Coast Customs.
Los tipos se pasaron 3 años despedazando el coche y construyendo la nave espacial.
El día de la entrega Justin vio el coche y cayó de rodillas llorando.