Inspirado en el artículo de Joan Lluís Goas para su Blog en La Vanguardia:
Me amarán cuando esté muerto
Descubro en Netflix un tenebroso e inquietante documental titulado como esta misma colaboración, tal vez sea el resumen de su atribulada vida reflejada en el inconcluso rodaje de “El otro lado del viento” (The Other Side if the Wind), rodeado de amigos de borrachera (John Huston), brillantes niños prodigio (Peter Bogdanovich) y un elenco brutal que da la impresión de deambular por un set en el que ni el mismo director sabía lo que quería hacer. Allí podemos observar la esencia pura del director en trance, el artista atormentado por demostrar plano a plano, escena a escena, su arte aunque se trate de una parodia satírica. El genio debe serlo o parecerlo en todo momento y Welles llevó con gusto la pesada mochila del talento, tanto en forma como en fondo...
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