Cómo se han ido volando, ingratas
las raudas horas de un tiempo cruel,
hoy, de ti lejos y en otros campos,
¡Y de ti, amiga, tan cerca ayer!
Ayer tu mano sentí en la mía
con ardorosa y dulce presión.
Y hoy ni en los ayes de ardientes brisas
a tus oídos irá mi voz,
¿Por qué es la ausencia tan cruel dolor?
Cuando la noche su manto lóbrego
tiende en el valle y en la ciudad,
pláceme, amiga, con tus recuerdos
pasar las horas de soledad.
Y en cada estrella, que centelleante
sobre los cielos veo lucir,
yo me imagino mirar tus ojos
que sonriéndome están a mí.
Tal vez soy loco, mas cuán feliz.
Ya no sé, niña, vivir alegre
como en un tiempo que ya se fue,
amor ausente me pone triste,
¡Que nunca olvida quien quiere bien!
Mas, ay, si olvidas a quien te adora
y, amante un día, su alma te dio,
mañana acaso lánguida y mustia
sobre su tallo muera una flor
y sus perfumes no vuelvan, no.
Habanera original de Tomás Gabino Ortiz.