La Masturbación ¿Qué dice la Biblia acerca de esto?
Masturbación es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo.
La masturbación suele efectuarse con las manos o alguna otra parte del cuerpo o mediante el frotamiento de los genitales contra algún objeto. Es importante señalar inicialmente, que esta definición se refiere a la práctica que llevan a cabo hombres o mujeres en edad reproductiva en busca de placer sexual mas no al proceso de exploración que realizan los infantes durante su crecimiento ya que estos exploran sus áreas genitales mas no las frotan consecutivamente ni se apoyan en pensamientos eróticos buscando alcanzar placer sexual.
La Biblia no menciona el término masturbación como tal pero si habla ampliamente de la conducta y los efectos que rodean dicha práctica. Conforme a la definición, un individuo ya sea hombre o mujer tiene que recurrir a un serie de recursos para masturbarse además realiza esta práctica con el único propósito de obtener placer sexual utilizando este canal.
El placer sexual es un recurso que Dios habilitó en el ser humano como parte de su sexualidad. Esta sexualidad Dios la creó y la definió siendo específico en como el hombre y la mujer debían experimentarla. Dios, en su inmensa sabiduría, creó a la mujer para que fuera ayuda idónea para el hombre porque vio que no era bueno que el hombre estuviese solo (Génesis 2:18). Creó Dios a Eva y al hacerlo les dijo qué esperaba de ellos: Génesis 2:21-24 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Les dijo para qué habían sido creados y cuales eran los beneficios que tenían: Génesis 1:26-28 “fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread”; Además también les dijo cuáles eran las prohibiciones: Génesis 2:15-17 “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.
La masturbación sin embargo, es un recurso cuya práctica lleva al individuo a la búsqueda del placer sexual de manera individual. En esta búsqueda el individuo lleva a su mente recuerdos y/o pensamientos eróticos que lo ayuda a alcanzar el placer sexual con el simple propósito de satisfacer sus deseos personales olvidando que no fue sino hasta cuando Dios creó a Eva como ayuda idónea para Adán que le dio luz verde a este para “unirse en una sola carne” es decir vivir su sexualidad a plenitud. Si se observa con detenimiento, Dios le había dado a Adán múltiples y específicas tareas antes de crear a Eva, ninguna de estas estaba relacionada con su sexualidad. Dios creó la sexualidad como herramienta para que el hombre y la mujer pudieran disfrutar de su unión y además multiplicarse.
A la pregunta de que si la masturbación es pecado o no, la respuesta se encuentra contestando a las siguientes preguntas:
1. ¿Es edificada la vida del que practica la masturbación a través de ella?
2. ¿Cumple con buscar el bien de otros y no solo el suyo propio aquel que busca alcanzar satisfacción sexual a través de la masturbación?
3. ¿Se puede decir que el que se masturba lo hace para la gloria de Dios?
4. ¿Podemos decir que la masturbación proviene de fe?
Sin importar cuáles sean los planteamientos que en el mundo existan a favor de la práctica de la masturbación, todo aquel que desea hacer lo que es agradable ante los ojos de Dios tendrá que estar de acuerdo en contestar con un categórico “NO” a todas las preguntas antes expuestas. Aquel que ha decidido seguir a Cristo debe hacer morir lo terrenal en él (Colosenses 3:5); debe crucificar la carne con sus pasiones y deseos (Gálatas 5:24); debe recordar que Dios nos ve aún cuando nadie nos ve y que él ama la verdad en lo íntimo (Salmos 51:5-6); buscar presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo delante de Dios (Romanos 12:1); buscar agradar a Dios (2 Corintios 5:9).
Si has desarrollado el hábito de la masturbación nunca es tarde para abandonarlo. Si te has preguntado si es una buena práctica, pues la respuesta es NO, (por las razones arriba expuestas). Levántate y resplandece y atrévete a ser diferente, no te conformes a este siglo y atrévete a ser diferente porque el Reino de Dios es para los valientes y solo los valientes lo arrebatarán (Mateo 11:12).
Abandona las prácticas del pasado y recuerda la Palabra de Dios en 2 Corintios 2;17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
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