Una reflexión sobre la desaparición de la vida rural tradicional en España a partir de los años 60, debido al éxodo hacia las ciudades y al abandono del campo. Esto trajo consigo la pérdida de modos de vida, valores comunitarios y expresiones culturales como la música tradicional participativa. El autor recuerda con afecto y realismo esa cultura campesina, que, aunque con estructuras casi feudales, tenía una dignidad propia.
En los años 70 y 80 algunos intentaron recuperar esa música, no como “folclore” escenificado, sino como expresión viva. Sin embargo, hoy muchas “cuadrillas” reproducen esa tradición de forma superficial, descontextualizada y orientada al espectáculo urbano. La música ha perdido su función social original, quedando huérfana de su comunidad.
El autor no critica el esfuerzo de recuperación, pero lamenta la pérdida del sentido profundo de esta música, que hoy se interpreta ante públicos ajenos, sin conexión con su cultura de origen. Concluye apelando a no olvidar el valor simbólico de esta música y su papel en la identidad colectiva.
"LAS COMUNIDADES VISTAS POR SÍ MISMAS: TESTIMONIO DE UN OCASO"
Este texto es una profunda reflexión sobre la desaparición del mundo rural en el sureste de España, especialmente entre los años 60 y 70, a causa del éxodo rural y del desarrollo industrial. El autor describe cómo pueblos enteros fueron abandonados, y con ellos, sus formas de vida, costumbres y músicas tradicionales. La migración hacia zonas urbanas supuso la pérdida de una identidad colectiva y cultural, y la antigua vida rural pasó a ser motivo de vergüenza más que de orgullo.
En los años 70, algunos jóvenes comenzaron a interesarse por recuperar y dignificar ese legado cultural, especialmente a través de la música tradicional campesina. Sin embargo, la despoblación ya había hecho mella: quedaban pocos músicos, se había roto la transmisión oral, y los instrumentos tradicionales habían sido reemplazados. Aprender se hacía por imitación, sin enseñanza formal, en una cultura viva y participativa.
Durante los años 80 empezó un movimiento de recuperación musical que trataba de evitar la “folclorización” (teatralización artificial de la tradición). Aun así, con el tiempo surgieron grupos que, aunque bienintencionados, convertían la tradición en espectáculo para consumo urbano, perdiendo autenticidad y diversidad estilística. La música tradicional, pensada para pequeñas comunidades, ha pasado a ser de masas, perdiendo su esencia comunitaria.
El autor expresa una mezcla de melancolía y resignación. Aunque valora los esfuerzos actuales por mantener viva esta música, lamenta que su contexto original haya desaparecido, y que muchos músicos veteranos sientan que ya no tiene sentido tocarla en escenarios desarraigados. La música tradicional ha quedado como una “huérfana” acogida por nuevas generaciones que, aunque la cuidan, no comparten su idioma ni su sangre cultural.
El texto concluye con una llamada a no olvidar el profundo simbolismo y el origen de esta música, que era más que una forma de arte: era una manera de vivir, de celebrar y de ser comunidad.
El Video está elaborado a partir del texto de la ponencia de Juan Montiel Vila en las JORNADAS SOBRE EL TOQUE TRADICIONAL DE LA GUITARRA, organizadas por el Ministerio de Cultura (Albacete 23 y 24 de mayo de 2025). La ponencia, titulada “TESTIMONIO DE UN OCASO”, se comprendía dentro del apartado LAS COMUNIDADES PORTADORAS VISTAS POR SÍ MISMAS