El año pasado fuí a las fiestas de Taragudo, en Guadalajara. Es el pueblo de un amigo mío que también está empezando a hacer vino. Allí conocí a Saturnino, que es el encargado de fabricar cabezudos, de los cuales tiene una auténtica colección en su casa que me dejó grabar.
Me puse a Don Quijote en la cabeza e hicimos el pasacalles del domingo por la mañana. Este año no he podido ir, pero les debía el vídeo. Así que con un año de retraso, aquí está.