La desacreditación del 15M -que tomó la palabra desligado de líderes y partidos-, era una maniobra sencilla para 'el cuarto poder' y se muestra aquí como ejemplo de utilización de las pantallas. A través de sus distintos soportes [incluyendo prensa, blogs, etc.], los 'mass media' se centraron en difundir sospechas de manipulación cuestionando quién estaba detrás del movimiento [el agente siempre era un 'otro', dependiendo de la ideología del emisor]. Los rumores, sumados a comentarios devaluadores y a su incorporación como espectáculo [tres clásicos], lograron efectos de profundo calado en 2011 y, dado su éxito [las estadísticas así lo demuestran], han repetido idéntica estrategia en 2012. Las coplas de Chicho Sánchez Ferlosio y una breve reflexión de Agustín García Calvo, acompañan esta contrapantalla política.
lisi prada