El tatuaje en su totalidad es un arte. Un arte que a diferencia de los demás, es tan efímero como la vida misma, ya que desaparece con su portador. Es esa transitoria existencia la garante de darle un valor único a este arte, que a través de la historia ha venido evolucionando. Capaz de evocar e infundar un sinnúmero de reacciones y sentimientos opuestos como interés, admiración, consternación, asombro u oposición, este arte no pasa desapercibido en el cuerpo de una persona.
Gracias a todos los clientes que han confiado en nosotros. Es un recuerdo para siempre. Rafa.