Rescates al límite

Опубликовано: 02 Май 2026
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Agentes de Greim protagonizan un simulacro de rescate ante una avalancha en San Isidro / Reclaman la obligatoriedad del uso del sistema localizador 'Arvas'

Con un grado de temperatura real, pero varios bajo cero de sensación térmica por la ventisca, cinco grupos de montaña de la Guardia Civil (Greim) de Sabero (León), Mieres, Cangas de Onís (Asturias), Puebla de Trives (Orense) y Potes (Cantabria) han desarrollado este viernes un simulacro de alud de nieve con dos personas atrapadas en la estación invernal de San Isidro. Un total de 22 efectivos han participado en este ejercicio, enmarcado en el Plan Anual de Instrucción, en el que, sin embargo, los nombres propios han sido los de Edi y Fas.

Se trata de dos de los perros con los que cuenta la Unidad Canina del Greim, a razón de dos animales por cada uno de los puntos en los que tiene sede este grupo de la Guardia Civil. Uno de ellos ha sido el primero en localizar a una de las dos personas afectadas en este simulacro de avalancha, gracias a su sutil sentido del olfato. La segunda de las víctimas, sin embargo, fue ubicada gracias a un sistema tecnológico, obligatorio en otros países de Europa, pero todavía sin popularizar en España.

Se trata del 'arvas', un dispositivo que el montañero ha de llevar colocado en una ropa interior para evitar su desprendimiento en caso de que se vea sorprendido por un alud. Se trata de un aparato que emite una señal que puede ser captada por un receptor de la Guardia Civil mediante señales electromagnéticas capaz de ubicar la geolocalización del montañero desaparecido que, después, es encontrado de igual forma por uno de estos perros.

Entre 15 minutos y media hora

De esta forma se ha desarrollado el ejercicio. Las dos víctimas han sido encontradas mediante estas dos fórmulas, aunque si no hubiera habido resultado positivo, aún quedaría la "experiencia" de los agentes, que tendrían que haber realizado un "sondeo". Dispuestos en dos filas, un primer pelotón busca con unos listones metálicos incrustados en la nieve cualquier evidencia de ropas o de cuerpos bajo la nieve, mientras que el segundo, inmediatamente por detrás, pala en ristre, excava para obtener resultado en la nieve, sin que el proceso se detenga.

"Por economía del tiempo tratamos de buscar personas vivas. El tiempo que una persona afectada puede permanecer con vida es pequeño, ronda entre los quince minutos y la media hora. Estas personas fallecen por asfixia, politraumatismo o por hipotermia", ha explicado durante el simulacro el alférez Pablo Villabrille, encargado de la operación que ha señalado que "lo importante en estas situaciones es la prevención" y, sobre todo, contar con ese sistema tecnológico, denominado 'arvas' que "lamentablemente" su uso no está extendido en España para "todo montañero que se inicie en la montaña".

La cordillera Cantábrica es el sistema montañoso más técnico por su orografía. Al año se registran entre uno y dos casos de avalanchas con personas atrapadas, mientras que a lo largo del año este grupo de la Guardia Civil realiza hasta 200 intervenciones, por debajo, sin embargo, de los Pirineos, por su extensión más amplia.


Biografía del Greim

El aumento de las actividades al aire libre durante la década de 1960 trajo consigo la nueva necesidad de rescatar a personas accidentadas o extraviadas en áreas de montaña, por lo que en el año 1967 se crearon las Unidades de Esquiadores-Escaladores de la Guardia Civil, encargadas tanto del rescate en Montaña como de la vigilancia de los pasos fronterizos en los Pirineos. Las primeras unidades en crearse fueron en zonas de Pirineos, Picos de Europa y Sierra Nevada.

Posteriormente en el año 1981 se crea el Servicio de Montaña de la Guardia Civil donde se integraban los Grupos Rurales Especiales de Intervención en Montaña (GREIM) y los Equipos de Rescate e Intervención en Montaña (EREIM) estableciéndose las sedes de Mieres y Sabero. En el año 1982 se establecen las de Potes, Cangas de Onis y Puebla de Trives.

Hoy en día, forman parte del Servicio de Montaña de la Guardia Civil, mas de 300 especialistas (40 en los Picos de Europa), que para acceder a esta especialidad han de demostrar unas óptimas cualidades físicas y mentales con las que afrontar los retos a los que somete la montaña en los casos de emergencia, contando con el mejor entrenamiento y los medios técnicos mas innovadores y seguros, pero que no eliminan por completo el alto riesgo de su misión.