Vivir aislado pareciera la antítesis de la razón de la vida porque generalmente se considera como sinónimo de tristeza, de abandono y de dolor, mas, sin embargo, este es un concepto equivocado porque hay personas que viven en soledad sin sentirse solas, ni abandonadas y mucho menos tristes. Vivir en soledad es un placer inimaginable, vivir en soledad es propio de espíritus extraordinarios, de gente inteligente que ama su libertad y su autonomía, que le permite crear una personalidad más propia y definida, que le permite un crecimiento espiritual y emocional muy superior, porque se vive indefinidamente frente a un espejo en donde a cada momento nos vemos desnudos a nosotros mismos, de manera totalmente transparente y sincera. La soledad conduce a un crecimiento interior como consecuencia del mayor tiempo que se dispone para pensar y reflexionar sobre nuestro proyecto de vida y para, silenciosamente, reconocer nuestro propio valor ante la vida y vivir en paz consigo mismo.
Si amas tu soledad, ésta será el camino del fortalecimiento de tu espíritu. Y, por último, hay algo más importante… ¿Sabes qué? En soledad te acercas más a Dios.