Tiene unas patas cortas y entre sus dedos existe una membrana interdigital (especie de tejido que une los dedos) que ocupa toda su longitud.
Fuera del periodo de cría, la nutria no tiene domicilio fijo, valiéndose de diversos refugios temporales para descansar o pasar algunas noches. El nido de cría suele situarlo en arroyos laterales, protegidos de una posible crecida del río.
La presencia de la nutria en un río es el mejor indicio que tenemos sobre el buen estado de un cauce fluvial.
Come en las orillas de los ríos, y allí donde comió se pueden apreciar restos de colas y espinas de peces, trozos de ranas y culebras, etc.
Suelen capturar a especímenes con taras o enfermos, con lo que contribuyen a que las especies supervivientes sean las más robustas y sanas.
Las nutrias se establecen en una zona determinada, aunque cada cierto tiempo cambian de territorio en busca de alimento.