Desde el pasado enero, Wikie, de 24 años, y su hijo Keijo, de 12, viven en un limbo en el parque acuático de Marineland, en la costa azul francesa, cerca de la ciudad de Cannes. El centro se clausuró en enero, así que las dos orcas ya no realizan espectáculos para entretener a los miles de visitantes que se acercaban a contemplar sus piruetas, pero no han sido reubicadas, al igual que una docena de delfines. Si las condiciones en las que viven ya han sido objeto de crítica por parte de varias ONG, la última polémica llega tras la publicación de un vídeo en el que se aprecia cómo uno de los entrenadores encargados de sus cuidados estimula sexualmente a Keijo.
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