Presento una selección de las obras de dos artistas importantes del Romanticismo en Alemania, acompañada con una composición romántica por excelencia: “Moonlight Piano Sonata No 14 in C sharp minor 'Quasi una fantasia' Op 27, No 2” de Ludwig van Beethoven (Alemania, 1770-1827)
1er- movement - Adagio sostenuto
2º- movement - Allegretto
3º- movement - Presto agitato
Interpretación del pianista inglés Warren Mailley-Smith
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa.
El término romántico, surgido en el Reino Unido en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años.
Caspar David Friedrich (Alemania, 1774-1840) fue un pintor de carácter atormentado, y es considerado el representante más genuino y singular del romanticismo alemán. Cultiva principalmente el paisaje, con ruinas góticas, noches, cementerios, árboles nudosos y espacios helados que transmiten una sensación de melancolía y angustia.
Carl Siptzweg (Alemania, 1808–1895) comenzó a pintar de forma autodidacta después de una enfermedad copiando trabajos de los maestros flamencos. Sus primeras obras propias fueron contribuciones a revistas satíricas. Más tarde, visitó los centros artísticos europeos, donde estudió la obra de varios artistas y refinó su técnica y estilo: en sus viajes visitó Praga, Venecia, París, Londres y Bélgica. Sus últimas obras son casi todas retratos humorísticos y excéntricos.