Yiya Murano con Neustadt 1997

Опубликовано: 20 Май 2026
на канале: Lufean Muto
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Yiya Murano con Neustadt 1997

María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano (20 de mayo de 1930 – 26 de abril de 2014), más conocida como Yiya Murano "La envenenadora de Monserrat", fue una prestamista, estafadora y "supuesta" asesina serial argentina acusada de al menos tres cargos de homicidio y estafa en 1979 en Argentina. Condenada por estos crímenes, estuvo presa durante dieciséis años. Su caso policial es uno de los más famosos en la historia criminalista Argentina, tomando mucha repercusión y manteniéndose a lo largo de los años.

Según el propio hijo de Murano, Martín Murano, su madre falleció sola en un geriátrico del barrio Belgrano, en Buenos Aires el 26 de abril de 2014. Aunque su muerte pasó desapercibida en su momento ante los medios.


Vida Personal: Contrajo matrimonio con el abogado Antonio Murano, con quien tuvo a su único hijo, Martín.​ Además tenía un hermano que era militar del Ejército que llegó a ser General, razón por la cual se supone que Yiya no usaba nunca el apellido de soltera.

Además Yiya mantenía frecuentemente relaciones extramatrimoniales; se le conocieron varios amantes. Incluso llegaron a encubrirla de buena fe cuando la Cámara de Apelaciones revocó la libertad concedida por un Juzgado de Primera Instancia y ordenó su captura. Martín afirma ser hijo de uno de sus amantes, el principal.

Durante los últimos años residió en el barrio porteño de La Boca. Vivió en una residencia geriátrica para ancianos y a veces daba entrevistas para la televisión cuando se hacían especiales recordando su caso. Falleció en abril de 2014 en un geriátrico del barrio porteño de Belgrano (Buenos Aires).


Historia: Carmen Zulema "Mema" del Giorgio de Venturini, su prima segunda, entregó a Yiya un monto de dinero no muy significativo, con el propósito de que lo invirtiera. Luego del éxito de su inversión decidió hacer otra.

Su vecina Nilda Adelina Gamba, hizo lo mismo y una amiga de ésta, Lelia Elida "Chicha" Formisano de Ayala también se sintió atraída y decidió invertir. Yiya aumentaba desmedidamente su amistad hacia estas y sobre todo, las visitaba con mayor frecuencia.

El sábado 10 de febrero de 1979 Nilda Gamba comenzó a sentir dolores agudos en el estómago y náuseas. El médico que la atendió le diagnosticó intoxicación y ella recordó (al médico) haber tomado el té con Yiya Murano esa misma tarde.

Yiya se ofreció a cuidarla. Por la noche, empeorando, entró en estado de coma y falleció el domingo a la madrugada.

Yiya buscó al doctor Denner, el primero que la atendió, con el fin de que firmara el certificado de defunción. El médico se negó alegando que él no había sido el último en atenderla. Ante tal inconveniente, Yiya se dirigió al médico de la cochería, quien sí aceptó el trámite a cambio de una propina. La causa de muerte según el certificado fue paro cardíaco no traumático, fórmula que evitaba la autopsia. Un mes y medio antes, durante tres días no se supo nada de Nilda. Se hizo la denuncia a la policía y cuando forzaron la puerta encontraron a Nilda tirada en el piso, víctima de un coma diabético. Aquella vez fue Yiya la persona que vio a Nilda por última vez antes de que se descompusiera. Puede que haya sido un intento de envenenamiento que no resultó, o tal vez lo del coma diabético haya sido verdad.

Días más tarde cuando debía devolver el dinero a Chicha Formisano, Yiya fue a su casa a tomar el té y a tranquilizarla. Según ella convinieron en encontrarse esa misma noche para asistir al teatro. Cuando Yiya y otras personas fueron a buscarla, nadie contestaba. El 22 de febrero los vecinos del edificio denunciaron a la policía que del departamento ocupado por Chicha salía un olor penetrante y que nadie contestaba el timbre. Al forzar la puerta encontraron el cadáver sentado frente a la televisión, a su lado restos de pescado, masas finas y una taza con un poco de té. También en este caso el médico de la funeraria extendió el certificado de muerte: infarto de miocardio no traumático.

El 24 de marzo, Mema del Giorgio Venturini sintió náuseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastró hacia el pasillo del edificio, pero presa del vértigo perdió el equilibrio y cayó haciendo ruido, el cual escucharon los vecinos y acudieron a socorrerla. En ese momento llegaba Yiya Murano, quien preguntó a los vecinos si Mema había dicho algo antes de perder el conocimiento. De camino al hospital en la ambulancia, al fallecer la víctima le preguntó al médico si sería necesaria la autopsia.

Cuando Diana María Venturini, hija de Mema, intentaba poner en orden las pertenencias de su madre descubrió que faltaban unos Pagarés que habían sido extendidos como garantía de los depósitos de Yiya. Ante este hecho, indagó al portero del edificio quien recordó haberle dado las llaves del departamento a Yiya, minutos después de ocurrido el incidente, con el propósito de hacer unas llamadas a los familiares (las cuales nunca se hicieron). ....