En la semana 39 de embarazo, el bebé pesa unos 3,250 gramos y mide unos 48 centímetros. Cada vez tiene menos espacio para moverse dentro del útero. Ya están maduros todos los órganos y en cualquier momento puede producirse el parto. La principal característica de este periodo es el aumento de peso y el fortalecimiento muscular.
El cerebro continúa con su desarrollo. Desde hace semanas, el bebé alterna periodos de vigilia y de sueño. Aunque apenas dispone de espacio, sus movimientos son vigorosos. Tiene los rasgos faciales bien definidos, tiene hipo y se chupa el dedo. La cabecita del bebé está encajada en la pelvis materna y sus huesos craneales son flexibles para adaptarse al canal del parto.
A través de la ecografía, podemos conocer antes del nacimiento si el crecimiento en talla y peso del bebé es adecuado para su edad gestacional.
Una vez ha nacido el bebé, el peso medio de un recién nacido debe oscilar entre los 3,000 y los 3,500 gramos, aunque se considera que el peso es normal si está comprendido entre los 2,500 y los 4,000 gramos. Cuando el peso está por debajo de 2,500 gramos necesitará estar en la incubadora y si su peso supera los 4,000 gramos, el bebé tendrá más probabilidad de desarrollar hipoglucemia.
En los primeros días de vida, es habitual que el recién nacido pierda hasta un 10 por ciento del peso al nacimiento. Esto no debe ser motivo de preocupación, ya que el bebé recuperará su peso inicial entorno al décimo día.