Si formamos buenos ciudadanos hacemos mejores ciudades. El trabajo interdisciplinario nos permite abordar el estudio de la ciudad de forma compleja para ofrecer opciones para hacer de ella un espacio más configurado, intencionado, equilibrado, justo y, sobre todo, más vivible. Dentro de esto, el quehacer del museo y sus discursos es fundamental como un espacio donde se intenta la modificación intelectual y crítica de las personas que asisten (ciudadanía), a través de la operación-gestión del patrimonio cultural.