Un día necesite convertirme en cronista de mi propia tragedia. No lo planeé.
Simplemente decidí volver a esta calle rosarina que tanto me marcó. Quizás por vicio profesional o para poner una barrera entre lo que iba a ver y lo que iba a sentir, decidí prender la cámara y contar.
Como he hecho cientos de miles de veces.
Como si fuera la historia de otro.
Estoy re escribiendo mi historia de varias maneras y se siente muy bien.
Aunque muchos opinen, cada uno lo hace a través de su propia lente. De su propia historia y de su propio juicio.
Y no tengo que pedir perdón a nadie por hacer lo que me sale del corazón❤️