1. Epilio - Plater

Опубликовано: 01 Август 2026
на канале: Plater
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Diálogos entre bastidores: https://mega.nz/file/TI5V2ZYJ#YYd_wa-...

Letra:

Más lejos del Olimpo que del Abismo lidiaban
ambas tropas agolpadas entre hogueras con aljabas,
dando ritmo al aire haciéndolo silbar de mala
voluntad mientras el baile del acero se oficiaba.

Con tantas llamas adornando que la vista
se engañaba mirando a la luna rodando en ceniza,
la rojiza gala ostentaba, no había pausa:
la noche trasvolaba inadvertida en la matanza.

Ambas miríadas cual borrascas erizadas
con lanzas a diafragmas lo que rocas al magma,
daban compás la batuta era la espada
que orquestaba el intercambio del prestigio por sus almas.

(Coro)
Allí donde cargó a la bestia sobre su espalda
desangrando incluso al astro reflejado en su espada,
fue donde la vida se humilló ante el solemne
combatiente de mirada prestada por la muerte.

Con dientes de dragón en derredor de su reino
y con Heracles sosteniendo la mitad de sus miedos,
el riego de la sangre sumergió sus tobillos
y enalteció con la suya al dios de sus enemigos.


«El renombre en todo noble sólo se adquiere en la guerra,
allí las cruces casi crecen por sí solas de la tierra,
la grandeza fluye, manantial rojo entre piedras:
¡almas faltas de lealtad gravitatoria que se elevan!»

Dicha era la arenga de ese implacable,
un funesto a los mortales, tanto como Escila y Ares;
sastre de la sangre que con su sable ha tejido,
y que podría tenerlo todo de no hacerle falta el juicio.

Tiene el designio de homicidio incesante
mientras afrentado sea su dominio impugnable,
tantos creyeron que era de él esa sangre
que escurría por sus cuellos ceñidos a sus fauces.

(Coro)
Allí donde cargó a la bestia sobre su espalda
desangrando incluso al astro reflejado en su espada,
fue donde la vida se humilló ante el solemne
combatiente de mirada prestada por la muerte.

Con dientes de dragón en derredor de su reino
y con Heracles sosteniendo la mitad de sus miedos,
el riego de la sangre sumergió sus tobillos
y enalteció con la suya al dios de sus enemigos.

Fatigas sin recompensa son la causa meritoria,
pues probada la miseria le supo mejor la gloria,
pudo hacer historia dando un solo paso al podio,
pero su prurito pesa toneladas de demonios.

Sólo el consorcio del pincel y de la daga,
aquél para inscribir sobre la piel que la otra desollaba;
dio honor a ambos bandos vastos de encono en batalla,
que hoy son más gratos al cóndor que al blasón que enarbolaban.

Por ello calla, la victoria dice nada,
sólo bajo el ras de tierra es aureolada una gesta,
Hades le liberta por lo cual de su morada
cada cierta temporada a cambio de estrofas como estas.

(Coro)
Allí donde cargó a la bestia sobre su espalda
desangrando incluso al astro reflejado en su espada,
fue donde la vida se humilló ante el solemne
combatiente de mirada prestada por la muerte.

Con dientes de dragón en derredor de su reino
y con Heracles sosteniendo la mitad de sus miedos,
el riego de la sangre sumergió sus tobillos
y enalteció con la suya al dios de sus enemigos.