Hace unos años conocí a la Tía Pato, Patricia Rasmussen. No tengo mucho para decir de ella, más que un eternas gracias por el intercambio, por compartir la simpleza de la vida, lo mundano. El hoy, el ayer, las ganas de hacer por el futuro.
Sus hermanas, amigas, compañeras de lucha y de vida saben mejor que nadie lo importante del recorrido construido por Pato.
Aquí comparto un pequeño relato audiovisual que hicimos con Luisa, Valen y Giselle. Hoy hace 2 años que la Tía dejó este plano para volar alto, para mirar desde arriba nuestras andanzas y brillar radiante en el espacio.
Libre.
Salud y un brindis hacia el cielo!