Un hombre semienterrado emerge de un montículo de tierra, lee en su diario las conclusiones a las que ha llegado en vida. Fue un poeta que fracasó en su afán por mejorar con sus versos la sociedad de su tiempo y en la hora de su muerte se refugia en una fantasía que le hace creerse jardinero en un jardín oscuro y yermo. Dos sombras le visitan, una inocente Vida que se deleita en comer fruta y ensoñarse, y una sombría Muerte que acecha lenta e implacable.
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