Hace un tiempo atrás, la naturaleza nos regaló un encuentro inesperado, aunque muy deseado, mientras hacíamos apnea con mi amiga Cande en una zona cercana a Puerto Madryn.
Fueron apenas unos segundos, pero esta Mamá y su ballenato de Ballena Franca Austral, nos regalaron un momento que nunca vamos a olvidar.
La curiosa suavidad con la que pasaron a saludar fue mágica, haciéndonos sentir que solo somos una pequeña parte de la naturaleza y que con todo el respeto que se merece, debemos cuidarla y protegerla.
No está permitido el buceo con ballenas, pero muchas veces buceando en el Golfo Nuevo ocurren estos encuentros sin buscarlos, son ellas las que se acercan a vernos.
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¡Muchas gracias!
Mariano