En la Plaza de Botero, en medio de los carros, transeúntes y turistas que visitan el lugar por primera vez, se encuentra Ramón de Jesús Durango, un fotógrafo que día a día recorre la Plaza en busca de quien quiera posar ante su cámara profesional. Aunque su trabajo ya no es común. Este se ha visto perjudicado por los avances tecnológicos que cada vez afectan más su oficio.