La casa productora durante décadas del oro líquido de nuestros campos sobrevive entre recuerdos, maquinaria oxidada y telarañas. Aceitunas, moliendas de invierno, aceite y nuestros campos. Un símbolo de nuestra agricultura y etnografía. LA MOLINA DE SAN ISIDRO LABRADOR. Su última molienda, diciembre de 2003.