La forma física siempre nos condiciona y a veces las personas que más nos quieren son las que nos hacen renegar a nuestro propio ser. Un corto que habla de la exclusión social y del dolor, con un mensaje ni positivo ni negativo, sino que muestra la REALIDAD tal y como es.
Esteban es un joven que nació con una deformidad facial por lo que su madre lo recluyó en casa para que nadie lo viera ni pudiera hacerle daño. Pero como todo niño que cumple dieciocho años los instintos del ser humano son superiores a los problemas genéticos.
Espero que lo disfrutéis.