Es cierto que el consumo regular de bebidas azucaradas se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer hepático. Estas bebidas a menudo contienen grandes cantidades de azúcares añadidos, lo que puede contribuir a la obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica, factores que están asociados con un mayor riesgo de cáncer hepático y otras enfermedades metabólicas.