La cuesta Manvirgo es omnipresente en el paisaje ribereño del entorno de Roa. Es, sin duda alguna, el monte sagrado del vino en territorio burgalés. Se trata de un lugar cargado de energías y leyendas. Desde lo alto del cerro se divisan con claridad 16 poblaciones a la luz del día aunque, al caer la noche, las luces dibujan la silueta de hasta 30 pueblos del entorno. Pero, ante todo, es un lugar desde el que hoy se contempla el más bello paisaje del vino desde los cuatro puntos cardinales. Está alfombrado de viñedos y conjuntos de arquitectura popular de bodegas. Es, sin ninguna duda, el más bello mirador de la Ribera del Duero. Una meseta con más de diez hectáreas cargada de historia.