En el Cabezo de Alcalá, ubicado al norte de la provincia de Teruel en el valle del río Aguasvivas, se localiza un yacimiento arqueológico con restos de pueblos prerromanos. Entre estos restos se encuentra un poblado ibérico, de gran importancia para conocer el fenómeno de la romanización de Hispania. Este asentamiento fue uno de los más importantes del pueblo Ibérico en el Valle Medio del Ebro.