Ella buscaba el silencio,
Como se busca a un amigo.
Huía de los ruidos
Que hambrientos devoraban sus ideas.
¡Ven silencio! suplicaba,
Y el silencio no acudía.
Las risas, las voces,
Las fauces de la ciudad escandalosa
Lo desmenuzaban y lo disolvía.
Lo encontró un día, lejos de su casa,
Donde los árboles cantaban con la brisa
Y los caminos no existían.
Se sentó sobre la hierba,
Aguardando a que el silencio se acercara.
Feliz y cansada, oyó el palpitar de sus latidos,
Entonces supo,
Que había encontrado el silencio en su corazón