Debí llamarte, ternura,
Ya que eso, le diste a mi existencia,
Llegaste a mí como un regalo,
Llenaste mis espacios, con tu presencia.
Traías de mis tantas cosas, mi niña,
Tu piel, un trozo chiquito de la mía,
Tu sangre parte de mi sangre,
Tu vida, tomada de mi vida.
Que gusto me da sentir tu calor
Rozar tu piel suave y tersa, con amor
Sentir tu aroma a leche fresca y miel
Saber que estás y que eres mía
Tus ojos vivaces me alegran el alma,
Puedo estar horas y horas contemplándote,
Mis manos dichosas ríen al tener las tuyas,
Tus dedos se me aferran, sin querer soltarme.
Recuerda que en la vida a veces hay caídas, tropiezos
Pero hay que levantarse y seguir adelante.
Te amo profundamente, siempre te voy apoyar en todo.