El primer ministro de Líbano, Najib Mikati, calificó el ataque de Israel contra una residencia donde dormían periodistas como un "nuevo capítulo de crímenes de guerra". El bombardeo mató a tres periodistas libaneses. El ejército israelí asegura estar investigando los hechos. Mientras, la milicia chií Hezbolá también siguió lanzando cohetes, que mataron a dos personas en el norte de Israel. Estados Unidos presiona al gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para que negocie un alto el fuego tanto con Hezbolá el Líbano como con Hamás en Gaza. En la franja palestina la situación es "catastrófica", según la ONU.