La genética influye no solo en los rasgos visibles de nuestros ojos, sino también en su salud. El queratocono, una ectasia corneal progresiva, puede tener un componente hereditario que aumenta el riesgo entre familiares de primer grado. Conocer los antecedentes familiares y realizar pruebas topográficas específicas permite a los profesionales de la visión identificar casos subclínicos y ofrecer un abordaje temprano que preserve la calidad visual del paciente.