Territorio no es solo en espacio físico también es cultura, costumbres, alimentación, celebraciones y arraigo, los cuales tienen un impacto directo en el desarrollo y aprendizaje de los menores generando sentido de pertenencia, cuidado de su espacio y respeto por su cultura.
Es así como desde los Hogares infantiles, el Bienestar Familiar promueve el amor y el arraigo por la “tierrita” en los niños y niñas mediante la elaboración de programas en los que los menores tienen contacto directo con su entorno permitiendo identificarlo, quererlo y trabajar por su conservación.
Y dentro de este programa está el cuidado del primer territorio que habita la niñez, el vientre materno, por eso estrategias como Mil días para cambiar el mundo que atiende a mujeres gestantes hasta que le bebé cumple los nueve meses de vida.