Sombra
Una lumbre flotando en la habitación.
Ocaso
Los días pasan como agua sobre el lomo de una bestia que no vemos.
Nada que hacer, más que ver en el espejo.
Otra realidad en la que duermes tranquila en el sillón.
Hoy no.
Hoy solo queda preparar un té,
y mirar como se deshojan los árboles.
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Se siguen juntando papeles sobre el escritorio, cartas, recuerdos y heridas abiertas. Nunca cicatrizó el daño, y nunca repuso los platos rotos. Las sombras no comen ni hablan, pero siguen pegadas en el techo siguiendo con la mirada mi caminar cansado, de la cama al baño buscando el inhalador que siempre tengo de repuesto. Siguen babeando el piso y haciendo crujir el techo, y sonriendo cierran de golpe las puertas y manchan las ventanas.
Solían aplaudirnos, pero ahora solo me siguen por la casa, murmurando entre ellas. No les hago caso.
A lo mejor solo son manchas en el techo.