Las directoras son escasas debido a la poca distribución de una industria machista, en la cual se alcanzó a decir que lo manual era femenino y lo intelectual, masculino. Anna Muylaert demuestra que hay una gran fortaleza en el proceso de dirección de una mujer que escribe bien y comprende la sociedad.
Además, la presencia de una gran actriz, cuya ascendencia familiar le ha posibilitado el medio artístico enriquece el filme. La combinación de un buen guion, poca música, una buena actuación y casi, un único "escenario" brindan una obra fuerte, sólida, precisa, llena de buenos momentos.