El cine argentino ha tenido cine de autor desde mediados del siglo XX. No es accidental entonces que una mujer directora llegue al universo cinematográfico y ofrezca una buena película.
Una directora que cumple varias funciones propone un filme fresco, con un actor de trayectoria. Como productora, guionista y directora puede controlar mejor su obra y llegar a este resultado que es muy satisfactorio, sobre todo, al alejarse del modelo conocido: inicio claro, nudo con clímax y desenlace lógico.