Así como en el momento de la crucifixión, hubo muchos que estuvieron tan cerca de la cruz, pero que no conocían a quien estaban clavando en el madero; así, hoy en día, muchos están cerca de la vida de iglesia, viviendo una rutina eclesiástica, cumpliendo programas de asistencia puntual en sus servicios religiosos, ministerios, casas de oración y demás. Pero la distancia a Jesús es enorme; a tal punto que muchos terminan por desencantarse del evangelio y hasta llegan a apostatar de la fe.
Tratemos de estar más cerca de Jesús, de conocer a Jesús y no tanto de Jesús. Bendiciones.