En la conversión que llevó a Saulo de Tarso a convertirse en Pablo, hubo un personaje muy importante, Ananías. Él fue el mensajero que Dios llevó para que Pablo terminara de creer, al recobrar la vista después de tres días.
Hoy, muchos servidores de Dios tenemos la tarea de visitar potenciales "Pablos" escondidos en muchos ejemplos de "Saulos", que hay por allí. Que necesitan esa confirmación de parte de Dios, de llevarles ese mensaje en los que se les informa que EL Señor les anda buscando y que pueden llegar a hacer grandes cosas para Él.
Seamos ese "puente" entre Dios y los hermanos que tanto necesitan de Él, no nos neguemos a ese gran llamado de "ir por todo el mundo y predicar el evangelio".
Bendiciones.