El alcoholismo es uno de los males que más daño causan desde que comenzó la historia de la humanidad.
Sin embargo, el alcohol no es malo en sí. Usado como antiséptico en los hospitales es una maravilla, pero cuando se usa o abusa de él ingiriéndolo es otra cosa.
Dios no va a quitar el alcohol o las drogas por decreto, somos nosotros los que tenemos que tomar buenas decisiones, no dejando que esos vicios gobiernen nuestras vidas y nos vuelvan esclavos.
Mejor seamos esclavos voluntarios, siervos, de uno sólo ... de Dios.
Bendiciones.